sábado, 29 de noviembre de 2014

CHESPIRITO ACABA DE MORIR (ROBERTO GOMEZ BOLAÑOS)

Plasmo aca un homenaje sincero del diario peruano ELTROME sobre la muerte del Chavo del 8.
Este Búho sabía que hombres como Roberto Gómez Bolaños tenían que morir en cuerpo algún día. Pero su obra, sus personajes, su arte que encandiló a millones en el mundo entero por generaciones nunca morirá. Ha muerto en Cancún, lugar de residencia, el exclusivo balneario mexicano. Pero todos recordamos aquel inolvidable viaje de la ‘Vecindad’ a Acapulco, El ‘Chavo’ nos marcó a todos. Ingreso al túnel del tiempo: 1978. En ese tiempo, la televisión a color aún no llegaba a los grandes almacenes. Algunos privilegiados con familia de alto rango militar tenían TV a color introducida al país de contrabando. Vi el ‘Chavo’ en blanco y negro, pero por poco tiempo, porque la tía de mi pataza Lalo Bazán llegó a su casa con un TV a color que le había regalado un novio billetonazo. Después del partidito de las tardes, a las 6, todo el país estaba pendiente de Canal 4.
Empezaba esa extraordinaria canción, con un bajo potente y un sintetizador ‘moog’ que le daba la tonada a una de las canciones instrumentales más famosas para los niños, la del ‘Chavo del 8’. El Perú era distinto. Yo estaba en primero de media con once años. Éramos puro fulbito y ya empezábamos a ir a tonos y a ‘computar’ chiquillas en el parque. Éramos agrandados, pero con el ‘Chavo’ seguíamos siendo niños, hasta bien salidos del colegio y la universidad, todas las tardes. ¿Quién iba a imaginar que lo seguirá viendo después de 40 años? No creo que era porque en otras partes del continente no había creativos. Lo que pasó es que Gómez Bolaños era un verdadero genio.
Los niños de ayer, hoy son abuelos y los hijos de los niños, son padres y todos siguen viendo la serie y riendo, festejando ocurrencias tan ingenuas en el sigo XXI, con juventudes atrapadas en las locuras de la alta tecnología. Allí sigue como un Quijote, con solo su humor blanco, su optimismo, en algún canal remoto. Cómo no querer a ese entrañable personaje interpretado por ‘Chespirito’. No solo fue un actor versátil y polifacético, sino que se dio tiempo para escribir -él mismo- los guiones y creó sus entrañables personajes. ‘El Chavo’, un niño que vive en la Vecindad ¡en un barril! Allí, en ese pequeño mundo, se interrelaciona con otros niños.
Algunos engreídos y mimados como el cachetón ‘Quico’, en una alucinante caracterización de Carlos Villagrán. ‘Quico’, golpeando a ‘Don Ramón’ (Ramón Valdés): ¡Chusma, chusma! ‘La chilindrina’, hija de ‘Don Ramón’, quien quiere al ‘Chavo’, pero le da cólera que sea tan ‘menso’. Sus rabietas eran clásicas, así como sus lisonjeros cariñitos a su papá para que no la regañe. Pero el ‘Chavo’ es todo, menos menso. Sabe cómo sobrevivir en esa bochinchera vecindad con ‘La bruja del 71’, eterna enamorada de ‘Don Ramón’, a quien le blanquea los ojos, llama melosamente ‘Rorro’ y le lleva pastelitos. ‘Doña Florinda’, mamá de ‘Quico’ y templada del ‘Profesor Jirafales’, a quien invitaba a tomar ‘una tacita de café’. Y el inmenso ‘Señor Barriga’, el dueño de la Vecindad que lucha por cobrarle la renta a un ‘cabecero’ profesional como ‘Don Ramón’. Para este columnista, el personaje más admirado siempre fue ‘Don Ramón’, o ‘Ron Damón’, como lo llamaba el ‘Chavo’, el típico desempleado por vocación.
Sin saberlo, enarboló los reclamos de una generación inconforme, al punto que hoy los jóvenes contestatarios lo toman como símbolo estampando su rostro en polos y pósteres. Sin embargo, en sus inicios, la creación de ‘Chespirito’ obtuvo críticas negativas de los escribidores obtusos y esquematizados. Decían que actores adultos no podían encarnar a personajes infantiles. Otros más, demostrando que la ignorancia es atrevida, sostenían que el programa era ‘enajenante y violento’ (sic). Pero otros sostuvieron visionariamente que la serie presentaba ‘situaciones universales’ que podían ser valoradas por otras audiencias sin importar las nacionalidades.
‘El Chavo’ era hincha del América, el equipo más popular y siempre hablaba del goleador Enrique Borja, quien brilló a inicios de los 70. ‘Don Ramón’ siempre gritaba ‘¡le voy al Necaxa!’ y el ‘Señor Barriga’ era fanático del Monterrey. Uno se sabe los capítulos de memoria. En esta semana, una foto sorprendió al mundo: Florinda Meza, esposa de ‘Chespirito’, salió muy sonriente al lado de Thalía. Su rostro, limpio de arrugas, demostraba que se había sometido a una excelente cirugía estética. En esos momentos, ‘Chespirito’ ya se encontraba en estado crítico. Dicen que su esposa lo tuvo dominado en sus últimos años. Bueno, los genios también son humanos, demasiado humanos, como diría Friedrich Nietzsche. Descanse en paz, maestro. Apago el televisor.1
FUENTE: www.trome.pe

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ASALTO HECHO POR LA NEGRA CHOLA PETA